No tienen ni abuela ni vergüenza. Hoy sin ir más lejos, en su particular Plaza de Oriente y ante unos monosabios entregados y con cargos retribuidos por el erario publico regional y local, incluidos asociaciones subvencionadas, el imputado Camps sin sonrojarse y encantado de solo dar cuenta ante Dios y la historia ha salido a hombros virtuales de estos pelotas de diseño. Lo dicho vergüenza ajena.

3 comentarios:
Francisco Camps, Caudillo de Valencia Por La Gracia De Dios.
Tanto apoyo de unos a otros, sólo puede significar que todos forman parte de la misma telaraña, todo bien atado.
Genial la foto, pero genial, el ingenio español no conoce límites y ahora me refiero al ingenio bueno, no al ingenio de algunos mangantes.
Saludos desde el sur.
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