martes, 28 de junio de 2011

Victimas del Terrorismo


Ni estuvieron ni estaba previsto

Ayer en el Congreso de los Diputados se volvió a celebrar por segundo año consecutivo un homenaje a las víctimas del terrorismo. Su Presidente ejerció de anfitrión . Estuvieron presentes un número importante de asociaciones y otras muchas optaron por no asistir en señal de protesta por la legalización por parte del Tribunal Constitucional de la coalición Bildu.

Entre las que si asistieron se encontraba la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo que preside Pilar Manjón y la Fundación Víctimas del Terrorismo que preside Maite Pagazaurtundúa. Y entre las ausentes la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Voces contra el Terrorismo, (VcT) que gestiona Francisco Alcaraz y su señora

Hasta aquí nada que no estuviera previsto. Incluso por estar estaba descontado  el gesto calculado y ciertamente frio y grosero de Maite Pagazaurtundúa de saludar protocolariamente al Presidente del Tribunal Constitucional mientras que al resto de las autoridades en el saludo iba incluido un caluroso y generoso abrazo.

Pero el motivo de este post no es hacer una crónica sobre el citado acto. De hecho hoy los periódicos y televisiones le dedican todo tipo de reportajes. El motivo tiene que ver más con algunos excesos que se desde hace algún tiempo se viene cometiendo en nombre de las víctimas del terrorismo.

En primer lugar comenzando por algunas Asociaciones de Victimas que mire por donde se mire están utilizando a las victimas para su propio beneficio político y personal. De un dato innegable que nadie discute como es el respeto a las propias  victimas y a sus familiares y amigos se ha pasado en algunos casos de forma evidente a una impudica exhibición de las propias victimas para ser utilizadas como arma arrojadiza contra todo aquel que  se atreva a discrepar de sus planteamientos de pura y lisa extrema derecha.Y todo ello sin ocultar con el descaro de quien sabe que está inmune a la critica que muchos de ellos se han profesionalizado y viven literalmente de las asociaciones y del dinero que reciben a través de subvenciones publicas.

En segundo lugar, no son ajenos a esta manipulación obscena un segundo grupo formado por genoveses radicales, periodistas y medios de comunicación que a la limón han convertido a las Victimas del Terrorismo en su  particular vendeta para ajustar cuentas con todo y con todos que no forman parte de su público incondicional. Un día es el Tribunal Constitucional, otro el gobierno de ZP y en particular su Ministro del Interior y  en todo caso ocupa un lugar destacado aquel que les resulta sospechoso por el mero hecho que desde el respeto a las Victimas no quiere seguirles en su particular juego de contra peor mejor.

Y por último, hay un tercero mucho más difuso que no formando parte de los grupos anteriores sin embargo ha optado por callar ante esos excesos y no llamar a las cosas por su nombre. A su manera no quieren líos con los que tiene capacidad para señalar con el dedo. No quieren verse envueltos en polémicas sobre quien siente mas o quien siente menos el dolor de las victimas y han optado por comprar el silencio de esos profesionales del dolor con subvenciones y homenajes a la carta.

Los dos primeros grupos saben bien a lo que juegan y apuestan por ello. El tercero no sabe ni contesta y encima ni se lo agradecen.