martes, 27 de septiembre de 2011

TSJCM : Un auto decepcionante


El Magistrado Vieira con la Sra. Condea Aguirre

Hoy se ha hecho público un Auto que ayer firmaron los 3 magistrados de la Sala de lo Civil y Penal del TSJM. La Sala está presidida por Francisco Javier Vieira y forman parte de la misma, Emilio Fernández Castro y José Manuel Suárez Robledano.En resumen estos es lo que se dice en el Auto :

En primer lugar, anulan la fianza de 15 millones de euros impuesta por el juez instructor a Don Vito Correa.

En segundo lugar, aunque mantienen que siga Don Vito en chirona le sugieren al juez Pedreira que se asesore bien y mejor para que vaya pensando en sacarle de la cárcel

Y por último, le recuerdan que acabe ya la instrucción.

Luego está lo que no se dice pero que se puede deducir de esta y de otras actuaciones anteriores:

En primer lugar, estos 3 Magistrados con su Auto generan dudas razonables sobre si, para los responsables de organizar la trama de corrupción genovesa más importante conocida de los últimos 30 años, tiene más ventajas que inconvenientes , si se les coge, pasar dos años y medio en la cárcel y a cambio sigan ilocalizables en paraísos fiscales decenas de millones de euros robados a las administraciones públicas con la complicidad de algunos de sus gestores.

En segundo lugar, a estos 3 magistrados no se les escapa que firmar autos como el de ayer puede provocar que sean numerosos los ciudadanos los que duden sobre el funcionamiento e independencia del poder judicial cuando de lo que se trata es de juzgar a delicuentes que no ocultan sus fuertes conexiones con las máximas autoridades que gobiernan la C. Autónoma en la que se insertan esos mismos tribunales

En tercer lugar,  pedir al juez Pedreira que vaya finalizando la instrucción provoca sonrojo ya que estos tres magistrados son testigos y parte de los sucesivos recursos y trabas que desde la defensa se han interpuesto con la única intención de retrasar determinadas actuaciones del juez instructor.

Y por último, resulta decepcionante comprobar como una vez más la suma de unos buenos abogados de pago y unos rutinarios funcionarios públicos con toga que siempre están donde se les espera, acaban dando más de una alegría a aquellos que son vocacionalmente delincuentes aunque  en ocasiones  formen parte y/o presidan algún que otro Consejo de Gobierno.