viernes, 28 de octubre de 2011

12-D : ¿ Nueve hombres sin piedad ?


A trancas y barrancas,a pesar de todo tipo de recursos y zancadillas, de ejercer presiones , amenazas y despidos a testigos de cargo, el próximo día 12 de diciembre, Francisco Camps, el  piadoso y trajeado ex Presidente de la Generalitad, se sentará el banquillo de los acusados acompañado de su monosabio Ric Costa.

Camps está acusado de cohecho pasivo impropio por haber recibido, al menos, doce trajes, cuatro americanas, cinco pares de zapatos y cuatro corbatas, prendas valoradas en 14.021 euros que fueron adquiridas y pagadas por responsables de la trama.

Serán juzgados por 9 miembros de un jurado popular constituido para la ocasión y cuentan con un dato de partida : Por los mismos motivos y con pruebas similares ya han sido condenados dos genoveses colaboradores de Camps : Su exvicepresidente , Víctor Campos, y el ex jefe de gabinete de la Conselleria de Turismo y ex jefe de Protocolo de la Diputación de Valencia, Rafael Betoret. En sendas sentencias se les condena también a Campos y Betoret a sufragar las costas procesales y acuerda el comiso de las prendas de vestir recibidas o, en su defecto, de su valor "en la cuantía de las mismas establecidas en los hechos probados".

Dicho todo esto y para recordar como está el patio aquí os va unos extractos del auto del TSJCV por el que juez Flors ordena abrir el juicio oral :

En el apartado de “hechos justiciables”, se destaca la estrecha relación entre Orange Market y el Gobierno de Francisco Camps. La firma de la trama se benefició de “numerosos contratos” del Ejecutivo valenciano, entre los que destacó la organización del stand de la Comunidad Valenciana en la feria de turismo FITUR. Esta relación mercantil se tradujo en contratos de cerca de 8 millones de euros entre 2005 y mayo de 2009.

Los imputados acudieron entre 2005 y 2008 a establecimientos concertados con El Bigotes para hacerse trajes a medida, calzado y otras prendas (solos o acompañados por El Bigotes). Incluso el sastre se desplazó a Valencia para enseñarle a Camps el muestrario de telas y tomarle medidas. El presidente de la Generalitat se quedó todos los trajes ofrecidos, menos cuatro que devolvió “porque no le venían bien”.

Los imputados acudieron entre 2005 y 2008 a establecimientos concertados con El Bigotes para hacerse trajes a medida, calzado y otras prendas (solos o acompañados por El Bigotes). Incluso el sastre se desplazó a Valencia para enseñarle a Camps el muestrario de telas y tomarle medidas. El presidente de la Generalitat se quedó todos los trajes ofrecidos, menos cuatro que devolvió “porque no le venían bien”.

Los documentos intervenidos en los establecimientos para la investigación "no responden al modelo de una contabilidad comercial llevada con el rigor y la seriedad" adecuados, sino que más bien tratan de no evidenciar "la irregularidad de su comportamiento" ni ante los propietarios de los establecimientos comerciales, ni ante los clientes, "ni tampoco, obviamente, ante terceros".

El juez considera que todas las prendas de vestir que recibieron son "dádivas", de acuerdo al artículo 426 del Código Penal, y que los regalos no se hicieron "por pura y exclusiva relación de amistad", sino que fueron realizados por empresas con "importantes intereses económicos". Los agasajados aceptaron que "un tercero interesado en la adjudicación de contratos"por parte de la Administración de la Generalitat valenciana". "No es necesario razonar mucho para entender que el hecho de poder contar con la complacencia y el favor de nada menos que del presidente y del vicepresidente de una Comunidad Autónoma puede ser de una influencia determinante".