miércoles, 26 de octubre de 2011

Cuando fuímos los mejores




Hay genoveses que  siendo unos perfectos desconocidos para la inmensa mayoría de los ciudadanos, sin embargo sí lo son para jueces de todo tipo y condición, para los fiscales anti corrupción, para los inspectores de la Agencia Tributaria,para los policías de la UDEF, para los abogados del Estado que se dedican a su profesión , Registros Mercantiles, inmobiliarias, asesorías fiscales......y sobre todo para la cúpula del Partido Popular.

Hoy vamos a traer aquí a uno de estos " anónimos " genoveses que durante los años que coincidieron con las mayorías populares entre los años 1996 al 2004 se hicieron ricos por la patria, sin pudor ni límite. Sus amistades en Génova 13 y en el Palacio de la Moncloa eran sus tarjetas de presentación.

El susodicho responde al nombre de Ramón y de apellidos Blanco Balín.
Para ahorrarte tiempo y no marearte  hay que comenzar diciendo que su ascenso en el escalafón genovés está motivado por su intima relación en los años 80 con un tal José María Aznar López que en aquellos años eran ambos inspectores de hacienda. Hicieron juntos de todo un poco aunque básicamente redondearon su nómina escribiendo artículos técnicos en revistas no menos técnicas.

Cuando el tal Aznar López fue elegido Presidente del Gobierno lo primero que hizo fue nombrar en los lugares más variopintos y sorprendentes a todos sus amigos, amiguetes, conocidos y vecinos que a lo largo de su vida había ido incluyendo en su cuaderno azul. Desde compañeros de pupitre hasta viejos camaradas de ese falangismo independiente en el que Aznar militó en su juventud.

Como es natural uno de los elegidos para hacerse rico a costa de los contribuyentes fue Ramón y de apellidos Blanco Balín. Dicho y hecho. Tras privatizar REPSOL se le colocó como Vicepresidente. A partir de ahí con la tarjeta de Moncloa en la cartera fue introducido en un sin fin de Consejos de Administración. Comenzaban los años del ladrillo y de la desvergüenza genovesa. Balín se fue forrando y Aznar sonreía pensando que ya le tocaría también a el.

Años después las cosas se tuercen para Balín y acaba dando tumbos por los juzgados. Está imputado en numerosos sumarios, entre otros, la trama gurteliana. Su nombre se asocia a todo tipo de operaciones fiscales fraudulentas. Aznar pone distancia de por medio. Ahora es a él a quien le toca forrarse de forma impúdica y sus amistades son planetarias y no se codea con personajes de tercera división regional. La inversión en hacer favores había merecido la pena.

Todo lo anterior viene a cuento de que hace un rato he leído los 30 folios que contienen el  "INFORME DE AVANCE SOBRE LA PETICIÓN DE SOBRESEIMIENTO FORMULADA POR LA REPRESENTACIÓN DE D. JOSE RAMÓN BLANCO BALíN". Tiene fecha de 14 de Octubre 2011 y lo remite al TSJCM el inspector jefe de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude ( ONIF ).  Una información resumida la podéis encontrar aquí.

Los dos inspectores que lo han elaborado sostienen que " existe numerosa prueba documental, obtenida del registro del despacho profesional del Sr. Blanco, y a través de Comisiones Rogatorias Internacionales, relativa a las actividades de la trama dirigida por Francisco Correa Sánchez, y la personal participación en ella, con labores muy amplias, de D. José Ramón Blanco Balín ". Dicho en términos coloquiales, por mucho menos,  Al Capone acabó en Alcatraz.

La duda que al final nos quedará a algunos es por qué hoy José Ramón Blanco Balín no está acompañado en su cída de su mecenas, amigo y colaborador necesario..

Hay algo que no cuadra en esta historia genovesa.Sobre todo si pensamos que, al fin y al cabo, parafraseando a Loquillo,  durante aquellos años , unos - los Balines y otros- los Aznares-, fueron los mejores....donde.los bares no cerraban...el dinero se gastaba, y se podía comprar todo, incluso las almas.

Lo dicho, algo no cuadra en esta historia.