jueves, 10 de noviembre de 2011

A Rato se le acumulan los problemas

No siempre todo se compra
Mientras resuelve sus dudas metafísicas sobre si votar el próximo 20-N a Mariano, el estadista, o no votarle como dicen que ya hizo en el año 2008, Rodrigo Rato Figaredo no gana para disgustos.

Ahora resulta que el apaño que firmó para aliarse con Bancaja, presidida por otro genovés de la vieja guardia, el conquense José Luis Olivas, le está saliendo más costoso de lo que tenía previsto. El Banco de Valencia que formaba parte de esos acuerdos genoveses para hacerse con el descaro que les caracteriza con el control de Caja Madrid y Bancaja, amenaza entrar en quiebra. El desconcierto por quien se hace cargo del muerto se ha instalado a varias bandas, todas ellas en manos genovesas.


De otro, el tal José Luis Olivas, también ex Presidente de la Generalidad Valenciana, y ex Presidente del Banco bajo sospecha, deduce que los de Madrid, incluidos los de Génova, 13, ya le dan por amortizado y solo es una mera cuestión de tiempo deshacerse de el.

Y por último, el inefable de Rodrigo Rato que por más que el mismo y sus aduladores de pago se empeñan en lo contrario, cada día que pasa deja más y mejor constancia que es un genovés no apto para gestionar los dineros ajenos, impositores incluidos.

Esto mismo, por cierto, es lo que deben pensar los cientos de profesores y alumnos de la Universidad de Alicante que con criterio se niegan a que se la haga Doctor Honoris Causa. Dicen que no tiene méritos académicos, científicos o sociales para recibir este galardón, ni vinculación alguna con esta Universidad y que el resto de sus supuestos méritos están exclusivamente relacionados con su trayectoria genovesa.

Todo ello, añaden, sin contar que la decisión del consejo de gobierno fue tomada en marzo, un mes después de que la Oficina de Evaluación Independiente del FMI publicara un informe muy crítico con la gestión de este organismo desde 2004 a 2007 incluyendo el espacio en el que Rodrigo Rato fue su director. Como se recordará el documento dice que en esos tres años "no se examinó adecuadamente la interacción entre la innovación financiera, el capital extranjero y el auge inmobiliario".