martes, 28 de agosto de 2012

Carlos Aragonés, un absentista profesional

Aragonés con un amigo de aventuras
El pasado 30 de Mayo, con varios meses de retraso sobre el horario previsto, el diputado genovés por Madrid Carlos Aragonés Mendiguchía, tras ser advertido de ello, registraba en la Secretaria General del Congreso de los Diputados su declaración de bienes y rentas. Era el penúltimo de sus reiterados gestos de desdén y descortesía hacia la Cámara Baja a la que pertenece desde el año 1993.
 
En realidad, con ese retraso, daba un nuevo paso en afianzar su cutre trayectoria como parlamentario que le han llevado a incumplir sistemáticamente con sus obligaciones como Diputado por Madrid, obligaciones por las que recibe sin demora y sin descuentos un salario que le abonan de sus impuestos los ciudadanos, incluidos los que nunca le votaron.
 
Pero antes de entrar en materia y para conocer mejor de quien estamos hablando, un breve repaso sobre su trayectoria profesional y política.
 
De entrada hay que decir que Carlos Aragonés no siempre ha sido un diputado que se ha limitado a cobrar su sueldo. Por el contrario, dentro de los genoveses originales y genuinos, ha tenido sus días de vino y rosas. De hecho durante semanas y meses y así hasta 8 años, fue Director de Gabinete de Aznar durante los años que este fue Presidente de Gobierno. Con anterioridad ya lo había sido también Director de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, también con Aznar. Un poco antes , junto a otros colegas del denominado Clan de Valladolid, fue uno de los protagonistas del Caso Naseiro lo que le supuso que el hoy Ministro de Justicia, Ruíz Gallardón, por entonces encargado de depurar responsabilidades, en unos de sus informes sobre este caso de corrupción, propusiera que Aragonés fuera apartado del Partido.
 
Como es natural, Aznar no le hizo ni XXXX caso, de modo y manera que ni él ni la inmensa mayoría de los implicados (Zaplana, Sanchis, Naseiro, etc.) tuvieron que rendir cuenta. Muy por el contrario, muchos de ellos fueron recompensados con nombramientos y cargos múltiples. Zaplana se convirtió en Presidente de la Generalitad  Valenciana, tras acceder a Alcalde de Benidorm gracias al apoyo de una tránsfuga y Carlos Aragonés fue premiado en las elecciones generales de 1995 con un escaño en el Congreso de los Diputados. A partir de entonces y hasta la derrota del 2004, todo fueron parabienes y alegrías para nuestro diputado absentista, incluida su boda con Lucía Figar, laConsejera de Educación, Empleo, Inmigración y de lo que se tercie de la Sra.Condesa Aguirre.
 
Pero volvamos a su condición de Diputado absentista y para ello situémonos en el verano de 1993. Aragonés estrena su escaño. Desde entonces hasta hoy siempre ha sido Diputado en las sucesivas legislaturas, si bien conviene precisar que durante los 8 años que fue Director de Gabinete de Aznar, optó por dimitir nada más ser elegido y cobrar el sueldo de Secretario de Estado. En resumen, 12 años efectivos como Diputado, repartidos en 6 legislaturas y que le han reportado unos ingresos de más de 800 mil euros.
 
Y a cambio de este salario, tras repasar la información que facilita el Congreso de los Diputados en su página www.congreso.es, el resultado no puede ser más ilustrativo de cómo se las gasta este diputado inadaptado a sus obligaciones contractuales. Tanto lo ha sido que incluso la veterana Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) le ha concedido en el año 2011 el titulo de ser el “ Diputado Ausente “. Es decir, dicho coloquialmente y sin acritud, el diputado más ocioso entre los 350 que componen la Cámara Baja.
 
Los datos resultantes por legislaturas son apabullantes. En la actual, tras 8 meses de actividad, se ha limitado a intervenir en una sola ocasión para fijar posición en una Proposición no de Ley relativa a la modificación de la adscripción orgánica del Instituto Cervantes que fue presentada por un GP de la Oposición. Durante los 8 años de Gobierno de ZP, además de patalear y hacer ruido desde su escaño, no hay constancia de intervención alguna por su parte, ni en Pleno ni en Comisión. Y ya para cerrar el círculo de los despropósitos, durante la etapa comprendida entre 1993-1996, tampoco hay rastro de vida y todo se reduce a dos escuetas intervenciones en Comisión y también referidas a dos Proposiciones no de Ley.
 
Así es y así os hemos contado la trepidante actividad de este Diputado genovés que, consciente o inconscientemente, está contribuyendo con su actitud indolente a las razonables dudas que en estos tiempos de tribulaciones tienen una inmensa mayoría de los ciudadanos sobre algunos comportamientos de cargos públicos que como el suyo y el de otros parlamentarios como Andrea Fabra o Guillermo Collarte, hemos ido conociendo en los últimos tiempos