jueves, 20 de diciembre de 2012

Primer Año Mariano: La oscura agenda mediática genovesa

 
En esta cuarta entrega con motivo del primer año Mariano, vamos a tratar una de las constantes que le ha caracterizado en estos 365 días: su obsesión obsesiva por no decir nada, cultivar el silencio, instalarse en lo obvio, favorecer los espacios en blanco y de paso, marear la perdiz. Todo ello, además, haciéndolo compatible con lanzar al estrellato a sus monosabios ministros para de este modo pasar más desapercibido y que nos olvidemos que él es el jefe de la banda.
Sobre esta premisa, sus comerciales monclovitas de la imagen, han dedicado sus esfuerzos en una doble dirección. Una orientada a dosificar su presencia en los medios de comunicación hasta prácticamente hacerle desaparecer. La otra, simultáneamente, encaminada al asalto y derribo de RTVE para convertirla en el centro de operaciones de su estrategia de comunicación. Los resultados, datos en mano, hablan por sí solos.
El primer objetivo ha supuesto que durante estos 12 meses se haya impuesto una especie de toque de queda informativo, una particular versión genovesa de la Ley de Silencio que se ha traducido en prolongados espacios desinformativos donde el Presidente del Gobierno no daba señales de vida.
Es decir, ha aplicado la misma lógica que le llevó a retrasar durante dos meses desde su nombramiento, su presencia  en el Congreso o la misma que le ha llevado a no salir apenas del complejo de la Moncloa. Con este planteamiento como telón de fondo, aquí os va el listado de entrevistas que ha concedido durante sus primeros 365 días:
Entrevista en el servicio de televisión de la Agencia EFE. 10.01.12
Entrevista en Onda Cero. 07.05.12
Declaraciones a Tele 5 final Copa de Europa en Kiev. 01.07.12
Entrevista en ABC. 02.09.12
Entrevista en TVE. 10.09.12
Entrevista en La COPE.06.11.12
Entrevista en La Razón.02.12.11
Entrevista en la Cadena SER.14.12.12
 
Como se puede comprobar, además de escasas, y una vez descontada por superficial su fugaz aparición en Tele 5 para decir que estaba muy contento con la selección española de fútbol, llama la atención los espacios en blanco que hay entre unas y otras entrevistas. Por ejemplo, en sus primeros 9 meses tramita la cuestión reduciéndola a dos entrevistas, una con la agencia estatal EFE y otra con la cadena de radio en Onda Cero. Ni más ni menos, ni menos ni más.
 
Otra de las consecuencias de su política de no abrir la boca es que, a diferencia de sus colegas comunitarios, los principales medios de comunicación escritos no han sido seleccionados por el susodicho y sus rasputines informativos. Ni El País, ni El Mundo, ni La Vanguardia, ni El Periódico han tenido acceso para poder entrevistarle. La misma  suerte han corrido las grandes cadenas de televisión privadas. Unos y otros continúan en el pelotón de pendientes a la espera de que al silencioso Mariano le venga bien tramitarles.
 
El otro palo de la estrategia de descomunicación genovesa tiene nombre y apellidos: El asalto y derribo de RTVE. Aquí no han sido silenciosos y desde el primer momento han tirado la casa por la ventana. No se podía perder ni un minuto. Lo primero que se pusieron como objetivo fue no dejar títere con cabeza. Para ello, decidieron unilateralmente cambiar las reglas de juego a través de su recurrido y respectivo Real Decreto Ley. Manu militari eligieron a Leopoldo González Echenique, un genovés profesional de probada confianza y lealtad de la Vicepresidenta, para que desde la presidencia de RTVE, ejecutara el asalto y posterior derribo de la televisión y radio pública. Dicho y hecho.
 
A continuación, sin complejos, eliminaron 240 millones de los Presupuestos Generales del Estado, condición necesaria para ahogar financieramente a RTVE. Y en un visto y no visto, en una operación sincronizada y en apenas dos meses, cesaron a todos y cada uno de los profesionales que habían logrado las cotas más dignas de independencia de estos dos medios públicos. De un día para otro apareció como Director de los Servicios Informativos, el genovés más genovés entre los genoveses, Julio Somoano, el mismo que durante algunos años y con tesón había logrado hundir Tele Madrid.
 
Con el llegaron varias decenas de clónicos que tomaron las ediciones de todos los telediarios y programas informativos. Sin mayor recato y con el visto bueno firmado y certificado por la pareja Sáenz de Santamaría & Cospedal, único tema en el que ambas les es fácil ponerse de acuerdo cambiaron los contenidos, sesgaron y manipularon la información y en un tiempo record han logrado todo un balance insuperable: 500 mil oyentes menos en RNE, la pérdida de liderazgo en los principales telediarios y de rebote, vuelta a las corridas de toro y un nuevo programa de autopromoción de la Casa Real. Es decir, tal como estaba previsto por el Estado Mayor genovés: lograr una televisión pública sin público para que más pronto que tarde, pueda externalizarse y privatizarse.
 
En fin, un primer año Mariano que despeja toda duda razonable sobre la política informativa del gobierno genovés y que está pensada en proteger al protegible, al jefe entre los jefes y paralelamente, según vayan pasando los días, las horas y los minutos, manipular todo lo que pueda ser manipulable. Nada que no te puedas imaginar y que llevas tiempo imaginándote.

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