lunes, 18 de febrero de 2013

Rajoy y su último debate sobre el estado de la Nación



Si toda sucede como está previsto, el próximo miércoles comenzará el vigesimotercer debate sobre el estado de la Nación. El formato elegido por el gobierno ya es prometedoramente sospechoso. No se les ha ocurrido nada mejor que mezclar churras con merinas parlamentarias de modo que habrá un 2 x 1, es decir, en una misma sesión se fusionan el debate propiamente dicho sobre el estado de la Nación con el informe preceptivo sobre el último Consejo Europeo celebrado hace unos días en Bruselas.

Nada que no nos pudiéramos imaginar. En realidad esta mezcla es la secuencia lógica de cómo los genoveses originales y genuinos entienden sus propias promesas electorales que sobre el Parlamento anunciaron durante las elecciones generales del 20N del 2011. Los más curiosos podéis pinchar aquí para verificar como se las gastan a la hora de incumplir con sus propios compromisos.

Pero es una obviedad que para perpetrar este formato y el incumplimiento sistemático de sus promesas el gobierno de Mariano no ha estado solo durante este primer y largo año genovés. Muy por el contrario ha contado con dos entusiastas defensores del orden y del mando gubernamental. Son dos viejos conocidos de esta casa. Nos referimos a Jesús Posada, Presidente del Congreso de los Diputados, hijo del camarada Cacho y Pío García Escudero, Presidente del Senado e hijo del III Conde de Badarán. Son tal para cual. Tienen en común de todo un poco. De entrada, ambos perciben a cargo del contribuyente , unos salarios mínimos interparlamentarios en torno a los 200 mil euros anuales a lo que hay que añadir que en un día normal no se gastan ni en una botella de agua mineral. Les traen y les llevan a gastos pagados. Ambos también participan del mismo ritmo vital en términos parlamentarios lo se traduce coloquialmente en que no pegan ni palo al agua. Sobre la agenda taurina del Sr. Conde, como botón de muestra, podéis pinchar aquí y haceros una idea aproximada de su trepidante agenda. Y sobre el bon vivant del hijo del camarada Cacho por sus hechos se le conocerá. Además de agachar la cabeza y la cervical a cualquier sugerencia que provenga de Moncloa es conocido por sus largos paseos por la capital y su inflexible postura a la hora de echar de la tribuna a cualquier  ciudadano que se le ocurra susurrar una discrepancia con las políticas de Mariano.

Y nada mejor que tirar de comparación y deleitarse con el debate del pasado viernes en la
Asamblea de la República de Portugal donde se pudo comprobar como se trata a los invitados por parte de su Presidenta y como son tratados los de esas mismas tribunas pero en la Carrera de San Jerónimo que son expulsados sin miramientos, entre gritos y exabruptos del Presidente de la Cámara Baja.

Pero en honor a la verdad alguna diferencia tienen uno y otro. Así por ejemplo, Pío Pío que yo no he sido,  como diría la Sra. Condesa Aguirre, ha venido cobrando en A cerca de 96 mil euros netos durante los últimos años de la caja de Bárcenas mientras que el chico del camarada Cacho no nos consta que recibiera un complemento de peligrosidad del susodicho tesorero.

Pero junto a estos dos cómplices genoveses necesarios, digamos que lo relevante en lo que se refiere al Parlamento y su inactividad durante este año largo tiene  que ver con una decisión consciente, previa y planificada tomada por el protagonista principal de este derrumbe controlado del Congreso y del Senado que no es otro que el Presidente Mariano Rajoy Brey. Sin el no hubiera sido posible tanto desatino y tanto desdén hacia ambas Cámaras.

Los datos son tan apabullantes que no por conocidos conviene obviar. Desde su investidura, si agrupamos todos los tiempos empleados en sus relaciones con el Congreso y el Senado, y sumamos sus 76 respuestas orales y sus 5 comparecencias para explicar los Consejos Europeos, el balance resultante es el siguiente: 26h y 57m. Es decir, distribuido a los largo de estos 14 meses, su dedicación al Parlamento apenas le ha supuesto poco menos de 2 horas mensuales. Las comparaciones son odiosas se dice pero aquí son más que necesarias. Por ejemplo, ha habido meses que ha dedicado más tiempo a charlar con los jugadores de la selección nacional de balonmano que debatir en el Congreso sobre el paro de los jóvenes en España. No es fácil encontrar mayor desprecio que el que Mariano Rajoy siente y aplica sobre los representantes de la soberanía nacional.

Pero a diferencia de otros Presidentes de Gobierno que le han precedido, incluido el propio Aznar y excepción hecha de Leopoldo Calvo Sotelo, los tiempos políticos de Mariano Rajoy van acercándose, tras poco más de 1 año de inquilino en la Moncloa,  a su ciclo final.

Da igual que este debate sobre el estado de la Nación nazca encorsetado por el propio Gobierno.  Da igual que sus disciplinados diputados con Posada a la cabeza utilicen su mayoría absoluta. En el fondo, su suerte está echada. Su nefasta gestión de la crisis económica, social y laboral unida a la podredumbre de la corrupción en la que están inmersos los genoveses originales y genuinos, impiden que esta vez le funcione su  oxidada estrategia de ganar tiempo, mirar para otro lado o como el mismo recientemente ha dicho, no hacer nada que ya es hacer algo. Todo tiene su fin.