miércoles, 23 de octubre de 2013

Esperanza Aguirre, la ex condesa consorte que nunca se fue




El día que Esperanza Aguirre anunciaba su dimisión como Presidenta de la Comunidad de Madrid, ahora hace poco más de 1 año, manteniéndose en cambio al frente de los genoveses madrileños, las especulaciones sobre las razones que estaban detrás de su decisión se dispararon.

Unos decían que era todo un ejemplo a seguir y de buen hacer, Un gesto elegante que la honraba como era retirarse de manera voluntaria y sin una derrota electoral de por medio. Otros más cautos, veían en su decisión una maniobra mediática más, de las muchas que había practicado desde años atrás y que tan buenos réditos políticos le habían dado.

Y aún se podría añadir una tercera hipótesis según la cual en realidad tras su retirada, Esperanza Aguirre, ex Condesa consorte de Murillo desde el 15 de mayo del 2012, lo que ocultaba no era otra cosa que una calculada y meditada decisión sincronizada con un calendario judicial y partidista que inevitablemente sabía que debía sortear para que en caso de riada pudiera evitar que también a ella se la llevara por delante.

Calendario judicial

No hay que ser un compulsivo observador para concluir que tras un breve repaso a los numerosos asuntos judiciales que merodean por los alrededores de la Puerta del Sol, son suficiente razón para que una genovesa fría y ambiciosa como Aguirre pusiera distancia de por medio. Dicho y hecho.

Y para verificarlo nos vamos a fijar tan solo en dos de ellos que por si mismos serían suficientes para que cualquier otra persona que no fuera Aguirre se viera obligada a dimitir de mala manera como consecuencia de su más que probable imputación por un sin fin de delitos tipificados en el Código Penal.

El primero de ellos tiene que ver con las conexiones y complicidades evidentes que durante su largo mandato como Presidenta se dieron entre los comisionista de las empresas de Francisco Correa, alias Don Vito, padrino del denominado Caso Gürtel con numerosos Altos Cargos de la CAM, nombrados, tutelados y promocionados directamente por ella y con un selecto grupo de Alcaldes de Ayuntamientos genoveses todos ellos también estrechamente vinculados con ella.

Un año después de su calculada dimisión hemos conocido varios informes de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía (UDEF) y de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude ( ONIF ) que juntos o por separados, hubieran situado a la hoy ex Condesa consorte de Murillo al borde de su precipicio político e institucional. Por razones similares han dimitido, dos de su mejores amistades: Jaume Matas y Francisco Camps.

Los citados informes, miren por donde se miren, no dejan duda alguna de la existencia de ese entramado de conexiones, comisiones y comisionistas, cuentas en paraísos fiscales y adjudicaciones masivas de contratos públicos previamente manipulados a favor de empresarios previamente seleccionados. Todo ello bajo el amparo, silencio incluido, de los inquilinos de la Puerta del Sol que en orden jerárquico situaban a Esperanza Aguirre en su cúspide seguida muy de cerca por su sustituto y entonces Vicepresidente, Ignacio González y por su ex Consejero y asesor de cabecera dentro de la CAM y dentro del PP regional, Alberto López Viejo.  

Su dimisión tuvo un primer efecto beneficioso para sus intereses. Logró alejarse del primer plano de un asunto que amenazaba con marcar su agenda política y personal. Una vez fuera de las incomodas miradas judiciales, no ha parado de mover desde la sombra piezas suficientes para que, incluso la Fiscalía Anticorrupción, en un reciente y escueto escrito que provoca sonrojo jurídico, se haya opuesto a que testifique ante el juez Ruz para que explicara lo obvio que no es otra cosa que relatar en el estrado su determinante papel en todo este turbio asunto de corrupción generalizada.

Por ejemplo, describiendo a sus hooligans los escabrosos detalles de cómo se adjudicaron fraudulentamente a los comisionistas varios contratos para organizar, entre otros, actos de apoyo a las victimas del terrorismo a las que tanto jalea y tanto se deja jalear.

El segundo de los asuntos que a cualquier otro mortal, genovés o no, se lo hubiera llevado por delante y/o por detrás es el Caso de los Espías que se dedicaban a vigilar e informar a los inquilinos de la Puerta del Sol de las andanzas de sus opositores dentro del Partido Popular de Madrid, aunque no solo. Los datos y hechos conocidos son, al igual que los de la trama gurteliana, tan evidentes que dan para bastante más que el argumento para una novela negra de tercera división regional. De hecho, reúne todos los ingredientes para que un juez, mínimamente interesado en investigarlo, tuviera en el estrado a la ex Condesa y a un buen número de sus más directos colaboradores. La Audiencia Provincial de Madrid en dos ocasiones ha tenido que recordarle a la juez que tan displicentemente instruye diligencias que cumpla fielmente con sus obligaciones y practique pruebas que por obvias cualquier aficionado a cualquier serie televisiva sobre tribunales hubiera deducido que había que practicar. Bien lo sabe Esperanza Aguirre y sus acólitos. En cualquier otro país de la vieja Europa ya estarían dando explicaciones y tumbos judiciales ante semejante caso de violación de derechos fundamentales. Para los más interesados en saber los detalles de este entramado político-policial os sugerimos echar un vistazo a este escrito que nunca vio la luz y que estaba llamando a presentar uno de los espiados y hoy desaparecido de la escena publica, Manuel Cobo.

Calendario genovés

A las dos causas que acabamos de apuntar se une otro sin fin de razones que tienen que ver con la situación interna del PP de Génova 13 y sus derivadas en los residentes del Palacio de la Moncloa y alrededores.

Aquí Esperanza Aguirre se está empleando a fondo y sin complejos de ningún tipo. Sabe que se juega la partida que comenzó hace años. Tiene aliados mediáticos que la deben tanto como ella misma les debe. Son un roto para un descosido. Forman parte desde el amoral de Pedro J. Ramírez hasta un pequeño pero activo grupo de conspiradores y conspianoicos dispuestos a quemar sus naves ( que no sus C/C ) a favor de la ultra liberal ex Condesa. Llevan tiempo esperando su oportunidad. Todo vale. Uno de ellos, José María Aznar y su FAES por bandera, acumulan en sus venas tales dosis de veneno y de rencor que bien dirigidos y canalizados por Aguirre se pueden llevar por delante el barco sin rumbo que pilota un desconcertado Rajoy.

También aquí no hay limitaciones ni reglas. En este último año, son innumerables los ejemplos que avalan la estrategia de acoso y derribo que practica Aguirre. Desde cuestionar sin tapujos la estrategia que se sigue en Moncloa y Génova para quitarse de en medio de la losa que supone el ex tesorero Bárcenas hasta descalificar la política fiscal y económica que lleva el equipo económico de Rajoy. Nada ni nadie se escapa a ese acoso.

La última de estas practicas la tenemos delante de nuestros ojos. No ha dado ni un segundo de cortesía a sus colegas de Partido y de Gobierno para ponerse a la cabeza de los que se oponen a la reciente sentencia del TDH de Estrasburgo. Sabe que con su decisión son muchos los genoveses de extrema derecha que ven en ella y en sus circunstancias una aliada cualificada para representarles dentro de las divididas familias genovesas.

Yo , mi , me, conmigo

Y como no hay dos sin tres, hay que añadir probablemente una tercera  razón que prevalece en la decisión de la ex Condesa consorte de estar en mitad de la tormenta perfecta que ella misma alimenta  y que complementa y da sentido a las otras dos que hemos señalado que tienen que ver con el calendario judicial y el partidista. Nos referimos a su obsesión obsesiva por ser la niña en el bautizo, la novia en la boda y la muerta en el entierro.

Es capaz de cualquier cosa por lograr acaparar la atención de los que potencialmente podrían estar llamados a ejercer su derecho al voto y que las encuestas los sitúan y ellos mismos se sitúan en las zonas más conservadoras de la derecha genovesa. Desde que se levanta en su casa con formato y planta de Palacete, mientras que sus sirvientas filipinas agachan la mirada a su paso, maniobra en esa dirección. Motivos nos dará para comprobarlo. Atentos a la pantalla.

1 comentario:

Sekhmet dijo...

Otra teoría para la "retirada sí pero poco" de la sra. aguirre -la cólera de dios- es que el sr. adelson, el de los casinos, es un misógino de mucho cuidado y que no le daría el "negocio" a madrid si la presidenta era una mujer, ¡hala! en un plis-plas ahí tenemos al sr. gonzález. Pero claro se dicen tantas cosas que...