martes, 11 de agosto de 2015

Parejas genovesas de conveniencia : La Consejera y su conseguidor


Lucía Figar no gana para disgustos
En esta cuarta entrega de dúos genoveses de usar y tirar a lo largo y ancho de este mes de agosto os traemos a escena dos personajes que tiene en común algunas cosas de esas que cuando se van conociendo incomodan a propios y a extraños.

Y es que ambos, muy a su pesar, están imputados en la denominada “Operación Púnica” por un juzgado de la Audiencia Nacional porque como se ha ido conociendo se han utilizado mutuamente a cargo del contribuyente. Una para cuidar y mimar su deteriorada imagen personal y pública y otro para cobrar por sus servicios prestados.

La primera responde al nombre de Lucía Figar (de) Lacalle. Desde que tiene uso de razón ha venido ocupando cargos públicos genoveses. Desde los 23 años, en estos momentos acumula 40, ha tenido domiciliada una nómina de origen público.

Durante los últimos 17 años ha trabajado para los gobiernos de Aznar, Aguirre y González. Incluso en su momento también lo hizo para su marido, Carlos Aragonés, diputado opusdino que básicamente lleva años sin pegar palo al agua y con el que lleva casada 10 años y mantienen en común tres bambinos.

Como viene siendo habitual en la biografía de estos nietos de genoveses, su abuelo por parte materna fue Gonzalo de Lacalle Leloup, alcalde franquista de Vitoria entre 1951 y 1957.

Durante los últimos años, hasta su dimisión programada por circunstancias sobrevenidas, ha estado anclada en los gobiernos de la Comunidad de Madrid a través de Consejerías de diferente denominación. Si bien ha sido en el área educativa donde más tiempo ha venido ocupando el cargo de Consejera.

Y es en esta Consejería donde su destino se acaba cruzando con su otra pareja judicial de hecho, el no menos imputado y conseguidor Alejandro de Pedro ( Alex para conocidos y comisionistas).

Tiempo habrá para conocer al detalle cuando, como y donde se vieron por vez primera. Mientras esto sucede lo que si se sabe es que su nivel de confianza iba mucho más allá de lo que ella admite a regañadientes. Solo hay que darse una vuelta por su declaración del pasado 26 de junio ante el juez Velasco para comprobarlo y por los innumerables sms que se intercambian.

El caso es que como quien no quiere la cosa el hoy inquilino de la prisión madrileña de Extremera, según ella misma ha reconocido, les puso en contacto para ver como podían colaborar a cargo del contribuyente. Fue un flechazo con formato de contrato menor. Lucía pasaba por una mala racha en su imagen personal y política.

No ganaba para polémicas. Un día se hacía publica su obsesión para contratar una "empleada de hogar interna, con cinco años de experiencia y con idioma tagalo".


Y desde hacia años, la comunidad educativa en defensa de la escuela pública la sacaba los colores por su escandalosa y descarada posición favorable a la enseñanza privada y confesional.

Y en esas es cuando decide contratar los servicios del conseguidor de cabecera genovés, el tal Alejandro ( Alex ) de Pedro. La idea era de lo más simple. La Consejería pagaba hasta un total de 80 mil € contantes y sonantes para sacar del sumidero la imagen de su titular. Para ello diseñaron un plan de presencia en las redes sociales encaminado a “lavar” las noticias negativas y sustituirlas por otras positivas aunque para ello hubiera que echarle una imaginación de lo más imaginativa y temeraria.

Y es aquí donde saltan todas las alarmas de la Unidad Central de Operaciones de la Guardia Civil, de la Fiscalía y del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional. Tanto saltan que Lucía está acusada de los delitos de malversación y prevaricación.


Desde entonces la pareja contractual apenas se saludan ni se intercambian sms amigos. Desde que la Guardia Civil se ha cruzado en sus destinos es un sin vivir. Lucía se vio obligada a dimitir de un día para otro mientras que Alex, tras ser detenido, estuvo un par de meses en la cárcel. Hoy esperan por separado la que se les viene encima.


5ª entrega : El ministro y su imputado de cabecera